En nombre de Dios, el Misericordioso, el Misericordiosísimo
La alabanza a Dios que dijo: {Y no te hemos enviado sino a la totalidad de los hombres como albriciador y advertidor. Pero la mayoría de los hombres no saben * Y dicen: «¿Cuándo será esta promesa, si sois veraces?» * Di: «Para vosotros hay una cita un día del que no os retrasaréis una hora ni os adelantaréis»}.[1]
Para Ti es la alabanza, Señor nuestro, por habernos dado a conocer Tu cita, que no se incumple, y Tu espada cortante y Tu piedra contundente; y Tu siervo, al que reivindicaste para ti, con el que te complaciste para la victoria de tu religión, al que elegiste con tu ciencia, al que preservaste de los pecados y absolviste de los defectos, y le diste a conocer las cosas ocultas; al que agraciaste, purificaste de la impureza y limpiaste de la suciedad; hiciste que obedecerlo a él sea obedecerte a Ti y su victoria, Tu victoria; lo diste a conocer a Tus siervos por la lengua de Tu Profeta iletrado[2] (s) y por la lengua de los profetas anteriores; lo mencionaste en la Torá, el Evangelio y el Corán; advertiste a Tus siervos contra la negligencia y dijiste –Glorificado sea entre quienes dicen–:
En nombre de Dios, el Misericordioso, el Misericordiosísimo {Y el día que se muerda el injusto su mano, dirá: «¡Ay, ojalá hubiera tomado con el mensajero el camino!» * «¡Ay, y ojalá no hubiera tomado a fulano como amigo!» * «Ciertamente, me extravió del recuerdo después de que me había llegado. Y ha sido el demonio para el hombre, un traidor»}.[3]
En estas páginas hay sólo una pequeña porción de algo inmenso, y un poco de mucho de lo que se agita en las almas de los creyentes. En estas páginas hay algo del pasado, algo del presente y mucho para el futuro; y en el pasado hay lecciones innegables; además, es una tradición divina que no cambia.
Dijo el Sello (s): «Por aquél en cuya mano está mi alma, que seguiréis las tradiciones de quienes os precedieron, paso a paso, huella a huella, hasta no evadir su camino ni que la tradición de los hijos de Israel os evada a vosotros».[4]
En estas páginas hay una nación que entró al yermo y salió de él, y una nación que entró en él y aún continúa en él; y en estas páginas hay una indicación del camino de salida del yermo.
He considerado yo, el necesitado, de pocas obras y muchos errores, escribirlas para que sean el grito de toda oprimido frente a los tiranos; para que sean un grito del Señor de los oprimidos, la Prueba sobre todas las criaturas, el Mahdi de esta nación (a), dirigido a todo hombre y mujer creyente para que le den auxilio con ellas; y para que sean una prueba contra todo aquél que se retraiga de auxiliarlo (a) hoy, antes de que se levante y mañana, después de que se levante.
Luego, ruego a Dios, el Excelentísimo, el Misericordiosísimo, el Generoso, que las ponga como una de Sus pruebas en las explanadas del Día de la Resurrección.
Y la alabanza a Dios, que me ha creado y me guía. Señor mío, incorpórame a los justos y no me avergüences el día en que sean resucitados; el día en el que ni bienes ni hijos benefician, salvo a aquél que acuda a Dios con un corazón sano.
Señor mío, acepta de mí este pequeño trabajo y complace el corazón del Compañero del Tiempo conmigo…[5]
Mi señor, oh Compañero del Tiempo, oh Prueba de Dios en Su tierra, oh remanente de los profetas y de los albaceas; oh oprimido de derecho usurpado, oh excelentísimo: nos ha tocado la adversidad a mí y a nuestra gente y hemos traído una mercancía insignificante; complétanos la medida y concédenos caridad; ciertamente Dios recompensa a los que dan caridad…
Ha muerto la paciencia esperando por ti… oh tú, que revives la sharía.
Así que álzate, pues la tolerancia ya no ha dejado… más que entrañas de ansiedad.
Ya ha desgarrado la soga de la pena… y se ha quejado ante quien la une de la ruptura
Así que la espada, es tiempo de que cure… el corazón sufrido de tus seguidores.
Al margen de ella, es igual quién fuera de ellos, ninguno revivirá… estas almas abatidas.
Se han estirado las eslingas… ¿cuándo volverá con ello la ruptura?
¿Cuánto más estancamiento y vuestra religión… destruida con sus elevados fundamentos?
Las ramas anuncian la muerte de su raíz… y su raíz anuncia la muerte de sus ramas.
En él gobiernan quienes han permitido… hoy violar sus santidades.
Aquellos que si por su valor los midieras… exagerando, equivaldría a rumiar.
Así que afila la hoja de una espada, que tiene… a los espíritus sometidos y obedientes
Si ella los llama acuden a su llamado… y se la cargan, son rápidos.
Reclamando con ella la sangre del asesinado… en Kerbala entre los mejores shiíes.
¿Qué cosa te agita si fuiste paciente… con el horrendo acontecimiento de Taff?
¿Ves que viene una calamidad… más dañina que aquella calamidad?
Cuando Husein, sobre la tierra… los corceles del adversario aplastando sus costillas.
Lo mató la familia de Umaya… sediento, junto a la sharía.
Y su lactante, en sangre de la yugular… teñido, así pues, reclama por su lactante.
Oh celosía de Dios, clama… con el fervor inexpugnable de la religión.
Y afila la espada de tu venganza… para el cuello de la iniquidad de vanguardia.
Y que los soldados de Dios llenen… esta tierra ancha.
Y se lleven hasta al lactante… de la familia de la guerra, y a la lactante.[6]
[1] Sagrado Corán – sura Saba (Saba), 28-30.
[2] Ummi: de Umm al-Qura, es un pueblo alrededor del cual se centran todos los demás pueblos. En la época del Profeta Muhammad (s) era La Meca, y hoy es Nayaf, en Iraq. – N. de T.
[3] Sagrado Corán – sura Al-Furqán (El criterio), 27-29.
[4] Tafsir al-Ayashi, vol. 1, pág. 303. Lo narró Ahmad en el Musnad: vol. 5, pág. 340, Tirmidi en su Sunan: vol. 3, pág. 322 y Haizami en Maymua Az-Zawaid, vol. 7, pág. 216 con diferencias en los términos, pero con el mismo contenido.
[5] Sahib Az-Zaman (El compañero del tiempo o de la época) que es el Imam Al-Mahdi (a).
[6] Versos de una famosa casida del poeta de la Gente de la Casa, el Sayed Haidar Al-Hilli (que Dios tenga misericordia). Véase su Diwan, vol. 1, pág. 37.
Extracto del libro El yermo o el camino a Dios de Ahmed Alhasan (a)