• Categoría de la entrada:La ilusión del ateísmo
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Esto nos lleva a lo que habíamos dicho anteriormente, que es determinar si un trabajo tiene un propósito o no tiene un propósito, puede que sea en función del conocimiento del mapa con el cual comenzó, que esté regulado a partir de leyes y gobernado por un orden, o conociendo el resultado del trabajo. Como conocer su mapa y su acción, y determinar su aleatoriedad o su no aleatoriedad, no es algo que esté completamente disponible, lo que nos queda es su resultado[1] o, aunque sea, una parte de su resultado[2] y su estudio para determinarlo. Vemos claramente que sugiere tener un propósito y quien no quiera ver esto a pesar de lo que hemos explicado sobre el mecanismo de inteligencia, pues es asunto suyo.

En cuanto a las mutaciones inútiles o perjudiciales que producen genes que provocan enfermedades determinadas, no son evidencia de que la mutación genética sea aleatoria cien por ciento; ya que su causa puede ser una mutación genética causada por la radiación que llega desde el exterior del ser vivo, como es el caso de algunas mutaciones que causan enfermedades cancerígenas. La cuestión aquí no está relacionada con el mapa genético y el orden de mutación interno que tiene. Además, debemos reconocer que cuando decimos: que la mutación genética está legislada y no es aleatoria no significa que sea ideal cien por ciento de modo que no ocurra regresión o desequilibrio que produzca genes que causan enfermedades heredadas por generaciones a través de este gen, como el cáncer de mama. Estas cosas ocurren, pero no afecta al propósito del curso de la evolución en general, pues lo importante es que se cumpla el propósito. En cuanto a la existencia de un error —debido al receptor— puede descartarse ya que no afecta en nada al curso de la evolución en general, pues no significa en absoluto que el mapa genético sea aleatorio, ni significa que no esté diseñado para alcanzar un propósito determinado, pues el orden del ADN, la precisión de su composición, la exactitud de la replicación de su información y la baja probabilidad de que se produzca un error al replicar la información en conjunto, dan fe de que hay una ley de los genes que regula sus cambios y mutaciones, a fin de que estos cambios en su mayoría sean productivos.

Este es el testimonio del Dr. Dawkins sobre esta exactitud en la replicación correcta y de este orden creador:

«Una buena secretaria en la vida real tiene una frecuencia de errores de alrededor de uno por página. Esto sería alrededor de quinientos millones de veces la frecuencia de errores del gen de la histona H4».[3]

El Dr. Dawkins continúa explicando que incluso la selección natural espera estos errores y regresiones inútiles externas para eliminarlas, diciendo:

«Toda esta comparación ha sido un poco fraudulenta, pero en cierto aspecto interesante y reveladora. He dado la impresión de que lo que estábamos midiendo eran los errores al hacer la copia. Pero el documento de la histona H4 no sólo ha sido copiado, sino que ha estado sujeto a la selección natural. La histona es de vital importancia para la supervivencia. Se utiliza en la ordenación estructural de los cromosomas. Puede que se produjeran muchos más errores al copiar la histona H4, pero los organismos mutantes no sobrevivieron o, por lo menos, no se reprodujeron. Para establecer una comparación justa, tendríamos que asumir que cada mecanógrafa tiene un rifle montado en su silla, conectado de forma que si comete un error es fusilada al instante, y su sitio es ocupado por una mecanógrafa de reserva (los lectores escrupulosos quizá prefieran imaginarse un sillón eyector que catapulte a las malas mecanógrafas fuera de la fila, pero el rifle da un cuadro más realista de lo que es la selección natural)».[4]

Por lo tanto, el desequilibrio residual es insignificante si se compara con la evolución y el desarrollo que ocurre como resultado del movimiento, el cambio y la mutación de los genes. Esto significa que la mutación y el cambio o la transformación, están legislados y no son aleatorios. Pues una máquina de fabricación en una fábrica determinada que produce algo determinado y útil tiene una ley y un propósito, y aunque fuera por un día y por alguna razón, puede producir otra cosa de la cual no se obtenga ningún beneficio, o incluso algo inservible o perjudicial. Además, si tomamos la mutación genética y la selección natural como un conjunto de trabajo complementario está claro que ambas se complementan una con otra para producir la vida y su diversidad, su evolución y su desarrollo. Esto significa que este conjunto está regulado y que funciona en base a una ley productora.

En cuanto a si el argumento filosófico fuera: ¿por qué el orden genético o el orden del ADN no es ideal y sin defectos? Pues si el autor es perfecto y absoluto, se supone que el orden sea perfecto y que no tenga defectos como los que vemos en el caso del nervio laríngeo recurrente o en los genes que trasmiten algunas enfermedades. ¡¿Por qué no se elaboró un mapa genético y unas leyes de evolución ideales de modo que no haya este desequilibrio y esta pérdida de energía durante el proceso de evolución y después de él?!

La respuesta a este argumento, además de lo ya expuesto, puede ser de varias formas:

Primero: el creador directo o diseñador directo no es la Divinidad Absoluta, sino que son criaturas espirituales de Dios, pues Dios ha hecho la creación con sus manos, como lo aclara el Corán: {Y el cielo, lo hemos construido con manos y ciertamente, somos expansores}.[5] Las manos de Dios, es decir, su creación, trabajan por su voluntad, así que el autor del mapa genético son las manos de Dios, o sea, una creación imperfecta y no Dios, el Perfecto, el Absoluto. Así que no hay ningún problema en que el autor del mapa genético no establezca un mapa ideal sino un mapa en el que se refleje su imperfección y su oscuridad,[6] pues no es una divinidad absoluta.

Segundo: el mundo físico es un mundo que se caracteriza por ser oscuridad y luz. Así pues, está sujeto a la aplicación de la ley dentro de sus propios límites, es decir, que a lo que se le aplica es imperfecto e incompleto, así que su imperfección debe tener un rastro.

Tercero: ¿quién dijo que el legislador no desea algunos de estos desequilibrios o genes que heredan características inútiles o enfermedades? Pues al nivel de lo que planteamos nosotros, de que el legislador original es Dios, nosotros decimos: que las enfermedades que se sufren son con lo cual examina a su creación y observa la medida de su paciencia. Por lo tanto, los defectos y las regresiones, a nivel religioso, están justificados.

Cuarto: se puede refutar el argumento con un hecho demostrado. Quien planteó el argumento lo hizo sobre resultados de los cuales él ignora los fundamentos iniciales e intermedios, pues puede haber un beneficio en este diseño para la supervivencia de los seres vivos en determinadas etapas previas de la evolución o incluso en determinadas etapas propias de algunos de ellos.

Queda una cuestión muy importante sobre el tema de identificar la legislación de la mutación genética que es: ¿acaso la evolución ocurre solamente a cuenta de las mutaciones genéticas?, o digamos: ¿acaso la marcha de la evolución es gracias a la mutación genética?

En realidad, este argumento se plantea siempre para refutar la legislación de la mutación genética:

«Las mutaciones son necesarias para la evolución, pero ¿cómo pudo alguien pensar que esto era suficiente? Los cambios evolutivos producen mejoras, en mucha mayor medida de lo que se pudiera esperar sólo con la intervención del azar. El problema con las mutaciones como única fuerza evolutiva se formula como sigue: ¿cómo es posible suponer que cada mutación sepa qué es bueno para un animal y qué no? De todos los cambios posibles que pudieran producirse en un mecanismo complejo existente como un órgano, la inmensa mayoría lo empeorarían. Sólo una pequeñísima minoría de cambios lo mejorarían. Cualquiera que quiera discutir que las mutaciones, sin selección, son la fuerza motora de la evolución, debe explicar cómo resulta que las mutaciones tienden a mejorar. ¿Qué misteriosa sabiduría inherente escoge que el cuerpo se mute en un sentido que mejora en lugar de empeorar?».[7]

Dawkins habla como si la cuestión estuviera enmarcada entre que la fuerza motora de la evolución sea solo la mutación genética, o que la mutación genética sea un proceso aleatorio y que solamente la selección dirija el proceso de evolución. En realidad, la cuestión está entre ambas; pues la selección no conduce el proceso de evolución por sí sola, ni la mutación es aleatoria cien por ciento. Sino que la doctrina correcta es que hay una legislación en la mutación genética que es la que ofrece posibilidades útiles que producen esta complementariedad que vemos. También hay una fuerza de selección externa que preserva estos genes y los propaga continuamente eliminando los otros perjudiciales. Asimismo, prescindir del mecanismo de selección puede dejar a la mutación sin valor evolutivo real, así como prescindir de la legislación de la mutación genética no aleatoria hace difícil explicar de manera científica y lógica muchos fenómenos inherentes a la evolución como el fenómeno del cambio de velocidad de la evolución; ya que hemos encontrado que la evolución casi se detiene por períodos de tiempo mientras que en otros períodos hemos encontrado que se acelera drásticamente y la selección natural por sí sola es incapaz de explicar este fenómeno.

Además, prescindir de la legislación de la mutación genética no aleatoria nos pone a nosotros en una probabilidad muy pequeña e inalcanzable de existir dentro de los límites de tiempo que conocemos. Es tan pequeña que alcanza los límites de una desaparición que la evolución acumulativa no resuelve; porque no tiene relación con la evolución como conjunto, sino con la mutación. Así pues, cada parte del cuerpo útil en la evolución y la complementariedad, sin importar lo pequeña que la imaginemos, será una posibilidad en la mutación de una inmensa serie de posibilidades. Por esto la única vía es que digamos: que la mutación está legislada y que no es aleatoria. Es más, hasta Dawkins reconoce que la mutación está legislada y que no es aleatoria, pero dentro de los límites que no afectan su ateísmo ni con los que se demuestra la existencia de un dios.

«Mientras describimos esto como un disparate místico, es importante aclarar qué queremos significar cuando decimos que una mutación se produce al azar. Hay casualidad y casualidad, y mucha gente confunde los diferentes significados de esta palabra. Hay, de verdad, muchos aspectos en los que una mutación no se produce al azar. En lo que quiero insistir es en que estos aspectos no incluyen nada equivalente a una anticipación de qué es lo que mejoraría la vida del animal. Y algo parecido a una anticipación sería necesario, por supuesto, si quisiesen utilizarse las mutaciones, sin selección, para explicar la evolución. Es instructivo explorar un poco más en qué sentidos una mutación se produce, y no se produce, al azar. El primer aspecto por el que una mutación no es casual es éste. Las mutaciones se producen por hechos físicos definidos, no de manera espontánea. Son inducidas por los llamados “mutágenos” (peligrosos porque a veces constituyen el inicio de un cáncer): los rayos X, los rayos cósmicos, las sustancias radiactivas, varias sustancias químicas e incluso otros genes denominados “genes mutadores”. Segundo, no todos los genes de una especie tienen la misma probabilidad de mutar. Cada locus de los cromosomas tiene su propia frecuencia mutacional característica. Por ejemplo, la frecuencia con la que una mutación crea el gen responsable de la enfermedad denominada corea de Huntington (similar al baile de san Vito), en la que la gente muere al comienzo de su edad madura, es de una en 200.000. La frecuencia correspondiente para la acondroplasia (un síndrome de enanismo familiar, característico de los perros de raza Basset y de raza Daschsund, en el que los brazos y las piernas son demasiado cortos para el cuerpo) es unas diez veces más elevada. Estas frecuencias están medidas en condiciones normales. Si hay presentes mutágenos como los rayos X, todas las frecuencias de mutación normales resultarán incrementadas. Algunas partes de los cromosomas constituyen las llamadas “zonas calientes” (hot spots) con un elevado trasiego de genes, una frecuencia de mutación local muy elevada.

Tercero, en cada locus de los cromosomas, sea una zona caliente o no, las mutaciones en ciertas direcciones tienen más probabilidades que las mutaciones en sentido opuesto. Esto da lugar al fenómeno conocido como “presión mutacional” que puede tener consecuencias evolutivas. Incluso si dos formas de la molécula de hemoglobina, la forma 1 y la forma 2, son selectivamente neutras, en el sentido de que ambas son igualmente eficientes para el transporte de oxígeno en la sangre, todavía podría representar que las mutaciones de 1 hacia 2 son más frecuentes que las contrarias, de 2 hacia 1. En este caso, la presión mutacional tenderá a hacer que la forma 2 sea más frecuente que la forma 1. La presión mutacional se dice que es cero en un locus cromosómico determinado, si la frecuencia de mutaciones en un sentido está compensada por la frecuencia de mutaciones en el sentido opuesto.

Podemos ver ahora que la pregunta de si las mutaciones se producen al azar no es trivial. Su respuesta depende de lo que nosotros entendamos qué quiere decir al azar. Si lo tomamos en el sentido de que una «mutación al azar» significa que no está influenciada por sucesos externos, entonces los rayos X refutan el hecho de que se produzcan al azar. Si pensamos que una “mutación al azar” implica que todos los genes tienen la misma probabilidad de mutar, entonces las zonas calientes (hot spots) sirven para demostrar que no se producen al azar. Si pensamos que “mutación al azar” implica que la presión mutacional es cero en todas las localizaciones cromosómicas, una vez más, no son casuales. Sólo si definimos el concepto “al azar” con el significado de “ausencia de una tendencia general hacia la producción de mejoras corporales”, es cuando las mutaciones se producen verdaderamente al azar. Los tres tipos de falta de aleatoriedad real que hemos considerado son incapaces de mover la evolución en dirección hacia una mejora en la adaptación, en contraposición con cualquier otra dirección (funcionalmente) “aleatoria”. Hay un cuarto tipo de falta de aleatoriedad, en el que esto es también cierto, aunque ligeramente menos obvio. Será necesario dedicarle un poco de tiempo, porque todavía es motivo de confusión, incluso para algunos biólogos modernos».[8]

Por lo tanto, Dawkins, como lo expresa en sus palabras, admite claramente —como ha sido determinado de manera científica— la existencia de zonas calientes (hot spots) para la mutación, admite que la presión mutacional no es la misma en todos los puntos, y admite y admite. Estas resoluciones significan que el mapa genético está gobernado por leyes, que está legislado y que no es aleatorio. Esto es suficiente para demostrar que hay un legislador detrás de ellas.

En cuanto a su reconocimiento de la aleatoriedad dice:

«Sólo si definimos el concepto “al azar” con el significado de “ausencia de una tendencia general hacia la producción de mejoras corporales”, es cuando las mutaciones se producen verdaderamente al azar».

Esto es verdaderamente extraño, pues admite que hay zonas calientes en la mutación genética, que hay una desigualdad en la presión mutacional, etc. Estas cuestiones o leyes que gobiernan el mapa genético y que vemos reforzándose mutuamente con la selección, han producido una estructura compleja sofisticada e integrada como el mecanismo de inteligencia superior que tiene el ser humano. Así que tenemos el derecho de decir que estas leyes, además de señalar a un legislador, son también una evidencia de que este legislador tiene un propósito y que desea mejorar el cuerpo; porque, de hecho, hemos visto al cuerpo mejorar con la evolución. Lo más extraño de la definición del Dr. Dawkins es que determine que no existe ningún propósito en la tendencia, a pesar de que existe la tendencia. Entonces ¿de dónde sacó la conclusión de que no hay ninguna tendencia hacia la mejora del cuerpo? Pues incluso, aunque el cuerpo no mejore, el Dr. Dawkins necesita dar evidencia para demostrar sus palabras, ¿y cómo lo haría si esta mejora se ha alcanzado en efecto? Una de sus causas es que la mutación está gobernada por leyes, de las cuales algunas son ignoradas por genetistas, biólogos y el Dr. Dawkins, aunque conocen otras, como las zonas calientes, la desigualdad de la presión, etc.

El Dr. Dawkins va más allá de esto y reconoce la tendencia de la mutación hacia la mejora cuando se ve enfrentado con los hechos científicos que respaldan que la mutación se inclina y tiende hacia la mejora:

«La variación y la selección trabajan juntas para producir la evolución. Los darwinistas dicen que la variación es aleatoria, en el sentido de que no está dirigida hacia una mejora, y que la tendencia hacia una mejora en la evolución viene a través de la selección. Podemos imaginarnos un tipo de espectro continuo de doctrinas evolutivas, con el darwinismo en un extremo y el mutacionismo en el otro. Un mutacionista extremo cree que la selección no juega ningún papel en la evolución. El sentido en que transcurre la evolución viene determinado por el sentido de las mutaciones ofrecidas. Por ejemplo, supongamos que escogemos el aumento de tamaño del cerebro humano que ha tenido lugar durante los últimos millones de años de nuestra evolución. Los darwinistas dicen que la variación ofrecida para que se produjese una selección de mutaciones incluiría unos individuos con cerebros más pequeños y otros con cerebros más grandes; la selección habría favorecido a estos últimos. Los mutacionistas dicen que hubo una tendencia a favor de los cerebros grandes dentro de la variación ofrecida para que se produjesen mutaciones; no hubo selección (o necesidad de selección) después de ofrecida la variación; los cerebros aumentaron de tamaño porque los cambios mutacionales mostraban una tendencia en dirección hacia los cerebros más grandes. Para resumir este punto:

en la evolución existía una tendencia en favor de los cerebros más grandes;

esta tendencia procedería sólo de la selección (el punto de vista darwinista)

o sólo de las mutaciones (el punto de vista mutacionista);

podemos imaginarnos un espectro continuo entre estos dos puntos de vista, casi un tipo de intercambio entre dos posibles orígenes de tendencias evolutivas. Un punto de vista intermedio sería que hay una cierta tendencia en las mutaciones hacia el aumento de tamaño del cerebro, y que la selección aumenta esta tendencia en la población superviviente.

El elemento caricaturesco viene introducido en el retrato de lo que quieren significar los darwinistas cuando declaran que no existe ninguna tendencia en las variaciones mutacionales ofrecidas en la selección. Para mí, un darwinista de la vida real quiere decir sólo que las mutaciones no muestran una tendencia sistemática en dirección hacia la introducción de mejoras en la adaptación».[9]

Por lo tanto, el Dr. Dawkins reconoce que la mutación genética puede tener una tendencia hacia la mejora del cuerpo, y que la selección trabaja hacia el aumento de esta tendencia hacia la mejora. En realidad, este reconocimiento y condescendencia es suficiente para demostrar la legislación de la mutación genética, su intencionalidad y su propósito. ¡¿Pues acaso puede explicarse la tendencia de la mutación hacia una mejora determinada e importante como el tamaño del cerebro sin el hecho de que la mutación esté legislada y tenga un propósito?! Y mucho menos si esta tendencia sucede en un período de tiempo determinado, como sucede en el caso de la evolución del cerebro que se da en un período de tiempo reciente de la vida del ser humano, y que podemos decir: que fue en los últimos millones de años de la vida del ser humano. Entonces, ¿por qué esta tendencia hacia la mejora no fue en ningún período anterior por el cual pasaron los mamíferos? ¿Por qué ocurrió esta evolución en el último período de la vida del ser humano y de esta manera acelerada si no fuera intencional, si el mapa genético no estuviera legislado y se puede decir: que la mutación a veces puede ser no aleatoria?

En cuanto a lo que dijo Dawkins:

«las mutaciones no muestran una tendencia sistemática en dirección hacia la introducción de mejoras en la adaptación».

Así pues, esta conclusión, a pesar de ser una conclusión arbitraria, cuestionable y sin evidencias, sin embargo, tampoco afecta a lo demostrado de la legislación del mapa genético que sigue a la demostración de la tendencia de la mutación hacia la mejora. Que la selección incremente esta mejora y la enfoque, no significa que la mutación no tenga una tendencia de mejora sistemática, sino que la introducción de la selección en la ecuación de mejora confirma que el sistema de la evolución como conjunto, que consiste en mutaciones genéticas que tienden hacia la mejora y una selección legislada que la dirige para establecer esta mejora, es un sistema regulado, preciso y con un propósito de alcanzar la mejora del cuerpo en una dirección concreta e inevitable, y que tiene el propósito de alcanzar a través de este sistema. Estos aspectos claramente señalan al legislador que está detrás de ellos.

[1] Es decir, el ser humano.

[2] Por ejemplo, el ojo.

[3] Fuente: Dawkins, El relojero ciego, pág. 124.

[4] Fuente: Dawkins, El relojero ciego, pág. 124.

[5] Sagrado Corán, sura «Ad-Dariyat» (Los vientos huracanados), 47.

[6] Estas manos son la creación de Dios que trabajan por su mandato, sin importar cuál sea su proximidad y su rango, pues son una creación y no una divinidad absoluta. Muhammad y Alí (con ambos sea la paz) y la familia de Muhammad, los Profetas y los ángeles (con ellos sea la paz) son seres creados, en ellos hay oscuridad y no están libres de la imperfección que se refleja en sus obras.

[7] Fuente: Dawkins, El relojero ciego, págs. 305-06.

[8] Fuente: Dawkins, El relojero ciego, págs. 306-07.

[9] Fuente: Dawkins, El relojero ciego, pág. 408.


Extracto del libro La ilusión del ateísmo de Ahmed Alhasan (a)